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Julián Umaña: llegó a tener quince mentorías gratis al mismo tiempo

De quince mentorías gratis a vender su primera sesión pagada en cinco horas.

Julián llegó a tener quince personas en mentoría al mismo tiempo. Las quince eran gratis.

Lo hizo así durante más de diez años. Primero adentro de la empresa donde trabaja, después con gente de afuera que le escribía para preguntarle cómo había pasado de finanzas a un rol técnico.

Uno de ellos era un amigo suyo. Terminó en un puesto técnico, ganando el doble.

"Pucha, esta vara funciona", dijo Julián.

Pero funcionar y cobrar eran dos cosas distintas. "Tuve mucho tiempo miedo a cobrar."

Trece años subiendo, y una condición

Julián lleva trece años en una transnacional de tecnología. Entró como analista financiero, el puesto más bajo que existe ahí. Estudió economía, y desde ese escritorio se movió a tecnología y después a ciberseguridad. Hoy lidera program managers para programas grandes de transformación de datos.

Cada uno de esos saltos tuvo la misma condición: alguien tenía que quedarse haciendo lo que él dejaba.

"Para que yo pueda subir, yo tengo que entrenar a otro para que agarre lo que yo tengo."

Por eso empezó a enseñar. Cobrarlo era otra conversación.

Lo que probó primero

Julián pagó 4.500 dólares por un entrenamiento para vender lo que sabía.

El método tenía un orden fijo: primero se arma el producto, después se sale a venderlo caro, porque si no es caro no sirve. Pasó meses construyéndolo. En sus palabras: meses "sin vender nada, sin ayudar a nadie". Cuando por fin le tocaba salir a buscar interesados, el plazo del programa se le había vencido. Para seguir tenía que renovar.

"No he tenido ni siquiera un resultado tangible."

Colaborar en vez de empujar

En MentorOS el orden se invirtió. Empezó por la persona que tenía enfrente, y el producto salió después.

"El approach de MentorHood fue muy diferente, fue un poco más de colaboración, más de trabajar en equipo."

Y sobre cómo estaba armado el entrenamiento: "Pongamos a disposición un programa o algo general, pero al final de cuentas cada persona lo puede hacer específico."

De ahí salieron dos decisiones.

La primera, publicar todos los días sin editar nada. Julián se lee todos los libros de hábitos que encuentra, y uno de los principios que aplica es bajar la fricción al mínimo. "Si yo tengo que editar un video, yo no lo voy a lograr." Así que los hace como salen. Eso cambió la dirección de las conversaciones: hoy le escriben personas que quieren saber cómo hizo la transición a un equipo técnico.

La segunda, decir que no.

"Al 50% de las personas que me buscan les digo: no, mejor no compres una mentoría. Hace esto, hace estas recomendaciones, o mejor vea este video y no me pague todavía hasta que esté en otro momento."

Cinco horas

Lo primero que puso a la venta fue una sesión de mentoría para gente que está arrancando, a 95 dólares. Encontró comprador en cinco horas.

Sobre lo que eso le cambió: "el tener algo propio da una seguridad diferente y una satisfacción personal diferente".

Su último movimiento adentro de la empresa llegó por un camino que no tenía planeado. El jefe que lo contrató para ese puesto ya lo conocía por los videos.

Una persona que mentorea llevaba un año sin recibir una sola llamada de interés por un puesto. Después de tres sesiones tenía tres o cuatro entrevistas.

Otro le dijo que nunca le había gustado trabajar con personas. Terminó liderando un proyecto grande, con gente mucho mayor que él, y lo ascendieron.

Publicar también le costó. Algunas amistades se alejaron. Otros se burlaron y lo trataron de aspirante a influencer. Él lo atribuye a que no tenían la información completa, y siguió publicando igual.

Ahora tiene mentees fuera de Costa Rica, uno de ellos en Catar, y otro producto en construcción, en una vertical distinta, que ya tiene personas interesadas en comprarlo.

Lo que dice ahora

A quien está considerando cobrar por lo que sabe, le habla del conocimiento.

"El conocimiento que usted ha adquirido por medio de tantos años tiene valor y vale montones para otras personas que están en el camino que usted estuvo hace cinco o seis años. Que no tengan miedo de explicar cosas y de compartir cosas. Porque aunque para usted parezca trivial y parezca sencillo y parezca obvio, para otra persona puede cambiar la vida. Si usted lo está guardando para usted, está desaprovechando una oportunidad de ayudar a otra persona."

Tuve mucho tiempo miedo a cobrar.

Julián Umaña
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